Uso, abuso y dependencia de las IA: Una perspectiva sobre Salud Mental

Es una realidad que las IA llegaron para quedarse, ya que se consideran herramientas tecnológicas que nos ayudan a resolver rápido en cualquier ámbito: profesional, personal, educacional, recreacional, y la lista sigue. Es tan versátil que puede ser útil en actividades que distan mucho la una de la otra, desde desarrollar una página web, hasta recomendarnos películas en base a nuestros gustos. Sin embargo, cuando es usada en Salud Mental, aparece una creciente preocupación en cuanto a los riesgos en no hacer un uso consciente de la misma, que lleve a consecuencias negativas y significativas en el usuario que la consume.

Al igual que cualquier sustancia o comportamiento, el recurrir a la IA constantemente tiene un potencial adictivo. Cuando se pasa de un uso esporádico a un abuso o incluso dependencia, hay ciertas consecuencias que aparecen: nuestra capacidad de crear y habilidad de pensar/reflexionar/cuestionar disminuye, aumenta el aislamiento social, entre otras. Esto se debe a que las IA están ”diseñadas para espejar, validar o amplificar” (Morrin et al, 2025), es decir, están diseñadas para enganchar, y una de las formas de lograrlo es seguir la misma línea de pensamiento que la persona, no cuestionarla.

Es por el motivo anteriormente mencionado que las IA usadas sin deliberación activa podrían favorecer un tipo de pensamiento que va en la línea contraria a la creatividad y el criterio, como es el pensamiento lineal. El pensamiento lineal según Bono (1991), es convencional, lógico, cerrado y que evita la complejidad. Esto llevado a la manera en la que interactuamos con las IA se puede traducir en: lo que pido es lo que es, es decir, no hay posibilidad para señalar una alternativa, para cuestionar lo “prompteado”, para crear algo nuevo.

Últimamente se ha hablado mucho del término Psicosis por IA, y aunque no está en los manuales diagnósticos, es algo que los profesionales de la salud mental vienen notando como un fenómeno real y del cual hay que ocuparse. Se entiende por psicosis por IA  a “experiencias de ansiedad, confusión y delirios asociados al uso intensivo de sistemas IA” (Cintrón, 2025). Es crecientemente frecuente en psicoterapia, encontrar que algunos consultantes recurran a la IA como medio para rumiar, estrategia por la cual le damos vueltas y más vueltas a un pensamiento sin llegar a una solución como tal. Se hallan especialmente como propensas, aquellas personas que se encuentran en un momento de vulnerabilidad, y la IA aparece como apoyo en la co-construcción de esa realidad alterada, algo que en el mundo de la psicología se conoce como sesgo de confirmación.

Si bien hay algunos factores como la vulnerabilidad, antecedentes de psicosis, aislamiento social, que pueden predecir una mayor probabilidad de que aparezca un abuso o dependencia de IA, no podemos olvidarnos de que como humanos, somos seres complejos, bio-psico-socialmente implicados, por lo que cualquier persona tiene la tarea de hacer un uso deliberado y consciente de la herramienta.

Se deben desarrollar herramientas que devuelvan al usuario de IA, la capacidad de pensamiento crítico, de poder usar la IA como un apoyo del trabajo interno, y no como una herramienta mecánica, automática y que nos lleva a evadir la realidad.
Disponer de pensamiento crítico involucra según Martín-Sánchez, et al. (2017) lo siguiente:
“ Capacidad o competencia que poseemos para determinar como procesar la información adquirida y a partir de ella construir conocimiento combinando representaciones, operaciones y actitudes mentales en forma sistemática, creativa o crítica, plantear problemas y buscar soluciones, tomar decisiones y comunicarse, e interactuar con otros, establecer metas y medios para su logro”

Tomando este concepto, se puede considerar que un usuario de IA con pensamiento crítico, puede no solamente elaborar un prompt, si no que puede en base a la información otorgada por la inteligencia artificial, cuestionar, seleccionar, y a partir de ella tomar decisiones. Es en otras palabras, un usuario activo y con la capacidad de discernir cuándo tomar la información, cuando descartarla y cuando hacer ajustes al mismo prompt.

Cualquier persona tiene la capacidad de ser un pensador crítico, según Martín-Sánchez, et al. (2017), lo más importante para desarrollar esta cualidad es la actitud de predisposición, de curiosidad, y flexibilidad mental. Algo que Bono (1991) llama pensamiento lateral, es decir, este tipo de pensamiento que rechaza las ideas dominantes o lo “obvio”, que estimula ideas nuevas y propicia la complejidad.

Tal como declara Cintron (2025) “… tenemos que aprender a convivir con la IA de manera crítica, ética y consciente”. La invitación con esta nota es hacer un uso consciente de la misma, por lo que la próxima vez que te encuentres a punto de usar IA, preguntarte ¿para qué la estoy usando? ¿como un apoyo/auxiliar que me invita a cuestionarme/desafiarme o como una evasión de la realidad y confirmación de mis ideas? ¿cómo un medio que me ayuda a crear o como algo que crea por mi?

Referencias bibliográficas:

Cintrón, V. Inteligencia artificial, conciencia humana y salud mental , AULA Revista de Humanidades y Ciencias Sociales: Vol. 71 Núm. 2 (2025): I.A., investigación y educación.

De Bono, E. (1991). Teaching Thinking. London: PENKIN BOOKS.

Martín-Sánchez, M., Fabián, C. M., Moreno, E. Á., & Muñoz, J. C. (2017). Habilidades y estrategias para el desarrollo del pensamiento crítico y creativo. Revista de educación, 2(11), 21-40.

Morrin, H., Nicholls, L., Levin, M., Yiend, J., et al. (2025). Delusions by design? How everyday AIs might be fuelling psychosis (and what can be done about it). Preprint, King’s College London

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